Los alimentos naturales como las frutas y verduras tienen un ritmo de crecimiento estacional. Por ello, en determinadas épocas encontramos más algún producto que otros.
Hoy día no es difícil conseguir en los supermercados los mismos productos todo el año, sin embargo, aquellos que están fuera de temporada son escasos, con calidad nutricional menor y más caros.
Por eso, te invitamos a evitar comprar tus frutas y verduras en supermercados, mejor, busca un buen mercado local donde encontrarás todo más fresco, generalmente a mejor precio y donde te podrán recomendar qué llevar.
A continuación te presentamos un calendario, para identificar la temporada de las frutas y verduras:
Si compramos productos de temporada lograremos:
Ahorrar: son más baratos.
Disfrutar: son más sanos, porque en el momento de su recolección mantienen intactas todas sus propiedades y por tanto al cocinar se explotarán en mayor medida sus sabores, olores, texturas, propiedades nutricionales.
Ayudar: al medio ambiente, ya que estamos respetando el ciclo natural de cada zona de producción, evitando la agricultura intensiva y no agotando la tierra.
¡Planeemos nuestro menú conproductos de la temporada!
Explorando la página de GreenPeace España me topé con una serie de recomendaciones para un consumo responsable. Dirigido especialmente al consumo del hogar. Hay una serie de recomendaciones que propone la página, con tintes vegetarianos pero igual útiles:
Procura reducir el consumo de carne, leche y huevos. Se requieren muchos recursos, energía y agua para su producción.
Prioriza el consumo de productos de temporada y evita los procesados que contengan muchos conservantes y aditivos.
Compra pescado que provenga de costas cercanas y capturado con métodos selectivos de pesca. Consume únicamente pescado salvaje y ejemplares adultos.
Evita consumir langostinos de cría artificial, ya que para su cultivo se destruyen muchos humedales y bosques de manglares y se contaminan las costas tropicales.
Comprueba que los productos que ofrecen ventajas para mejorar tu salud, lo pueden demostrar científicamente.
Participa activamente
Solicita que las etiquetas reflejen la procedencia de los productos y si se han usado sustancias químicas en su producción.
Exige que tu región sea libre de transgénicos.
Les recomiendo altamente entrar a la guía Roja y Verde, ya que lista una serie de marcas que no están comprometidas éticamente con el medio ambiente, algunas muy grandes como Kellogg, Nestlé entre otros. También menciona marcas como Corona en el lado responsable ecológicamente.
En nuestro país, todos los productos alimenticios empacados deben brindar información acerca del producto, es lo que conocemos como “Información Nutrimental”, esta nos ayuda a verificar fácilmente aquellos productos que son convenientes en nuestra dieta, además de poder compararlos para identificar la opción más saludable.
Esta etiqueta puede lucir complicada, pero en realidad es fácil de leer. Algo que podemos hacer es identificar los puntos más importantes de ella para así enfocarnos en lo que nos interesa saber.
Abajo, tenemos una muestra de una etiqueta común la cual se ha separado por secciones, cada una nos brinda diferente información:
1. Raciones
El tamaño de ración es la cantidad de alimento recomendada para su consumo en una comida, esta es estándar y el cálculo de cada nutriente de la lista (sección 3) está basado en esa cantidad.
Las raciones por envase, nos indican cuántas raciones contiene el envase.
2. Calorías
En esta sección se menciona el contenido calórico del producto. Como sabemos las calorías son una unidad de energía, que nuestro cuerpo requiere para realizar nuestras actividades diarias. Provienen de los carbohidratos, proteínas y grasas.
La etiqueta resalta la cantidad de energía que proviene de la grasa, este tipo de calorías se ha asociado con enfermedades cardíacas y otras complicaciones de salud, es por eso que debemos buscar alimentos que tengan un bajo contenido en calorías de la grasa.
3. Cantidad por porción
Los nutrientes más importantes son enlistados en este apartado, se muestra la cantidad en gramos y el porcentaje de ingesta diaria recomendada que contiene el producto, es decir, nos dice qué tanto cubrimos las necesidades de nuestro cuerpo con ese alimento. Podemos decir que un alimento es nutritivo, cuando tiene cerca del 20% de valores recomendados, en alguno de los nutrientes.
Los elementos que nos importan más son: la fibra dietética, que nos ayuda a mantener una buena digestión; y las grasas saturadas y el colesterol, que deben evitarse por su efecto negativo en el sistema circulatorio.
4. Vitaminas
Al igual que en la sección anterior, se señalan los porcentajes diarios recomendados que cubre el producto. Con esto podemos identificar si nuestra familia consume las vitaminas y minerales indispensables para un buen rendimiento, de lo contrario, podemos buscar alternativas naturales que complementen su alimentación.
5. Valores Diarios Recomendados
Estos nos hablan de la cantidad de nutrientes que nuestro cuerpo necesita diariamente, sin embargo, cada una de nosotras tenemos requerimientos distintos. Esos valores se basan en una dieta de 2,000 Kcal, esta cantidad es mayor a la que consumen muchas mujeres, por ello debemos ajustar nuestros requerimientos diarios haciendo una sencilla regla de tres: si un alimento cubre el 5% de las necesidades diarias de fibra (en una dieta de 2,000 Kcal), éste cubriría el 7% de las necesidades de alguien que consume 1,500 calorías diarias.
Lo más importante es conocer los nutrientes que nos brinda un producto, para poder compararlo o complementarlo con otros productos. Debemos aprender a ser críticas, para así tomar mejores decisiones al momento de hacer las compras, nuestra familia será beneficiada con una alimentación más sana y nosotras tendremos más conciencia de lo que estamos consumiendo.